El jefe de Gobierno, que había intentado negociar una salida pacífica al largo conflicto, respondió con una mezcla de perplejidad y rabia. Declaró que el atentado había sido una "atrocidad" y desafió al brazo político de los terroristas a condenarlo. Éstos no lo hicieron, pero su líder, aparentemente sorprendido por el atentado, respondió de manera confusa. Dijo que era indispensable restaurar el alto el fuego, pero agregó que si el Gobierno no daba señales de sinceridad en su búsqueda de la paz, "estamos todos perdidos". (Un comunicado del grupo terrorista lamentó las dos muertes, achacándolas a la lenta reacción de la policía tras su "clara y precisa advertencia").
El líder de uno de los partidos políticos que se había unido al esfuerzo del Gobierno a favor de una negociación admitió sentirse "destruido" por la noticia de que se rompía el alto el fuego. El principal partido opuesto al diálogo reaccionó de manera furiosa, pero también con una especie de júbilo contenido. Sus dirigentes declararon que el atentado había demostrado que ellos habían tenido razón, que con los terroristas no se podía hablar.
A los pocos días se produjeron manifestaciones a favor de la paz en varias ciudades, aunque en algunos casos hubo polémica y abstenciones debido a las fricciones y a los desacuerdos entre los partidos."
Encara que sembli mentida, aquest text fa referència al procés de pau de l'Ulster, a finals dels anys 90 del passat segle. El text està extret del diari El País d'avui diumenge, en la seva secció Domingo. Llegiu l'article El retrovisor del Ulster i El interior de la serpiente, on fan un anàlisi molt bo del moment actual del procés de pau. I llegint-ho, crec que podem ser optimistes, i no deixar-nos influir per aquells que fan tot el possible perquè això surti malament.








